Las vidas negras importan | Ciclo de cine en homenaje a Mame Mbaye

Mbaye era un artista, a Mbaye le gustaba el arte, y la ley de Extranjería le ha condenado a no ejercer nunca su oficio en España. Y le ha matado también.

¿Cuántos minutos transcurrieron desde la persecución en Sol hasta que se desplomó frente al portal de su casa? ¿Hubo tal persecución? ¿Iba solo o acompañado? ¿Alguna vecina justo asomada a la ventana? ¿Estaba enfermo del corazón? ¿Trató de reanimarlo un agente? ¿Uno de los que le perseguían día sí y día también? ¿Otro?
Sucede con las muertes políticas que acabamos por sabérnoslas al dedillo incluso en sus distintas (interesadas) versiones. Pero, ¿y las vidas? ¿De las vidas qué sabemos? Mame Mbaye estuvo vivo y perteneció a ese club tan cerrado, nuestra especie. Perteneció a pesar de los trabajos sistemáticos para despertenecerle; un barrio se ocupó de recordárnoslo a fuego. ¿Rompe la policía municipal los tobillos de los manteros? Mirad, sí. Y sin embargo no vamos a dedicar a la policía ni una palabra más aquí, porque Mbaye era un artista y nosotras nunca lo supimos.

Llegamos tarde a las cosas. En Carmen Jones, adaptación de la ópera más famosa de todas, la Carmen de Mérimée, filmada con actores negros en 1954, hay una secuencia de combate de boxeo. Y en la secuencia, un plano general donde se ve el recinto entero, ring y graderíos. Tipo mil personas negras en un plano. Cabe que pienses: «Caramba, todo el mundo es negro». Y cabe que pienses a continuación, con veintitantos años y por primerísima vez: «Joder, espera, es que en el cine… ¡todo el mundo es blanco!». La conciencia grita cuando grita la percepción. En lugar de lamentar el retraso a secas, lo hemos lamentado buscando, descubriendo, programando, subtitulando obras de arte con un artista que durante doce años no ejerció su oficio en la cabeza.
Cinco películas en las que todo el mundo es negro. Apenas algún blanco residual. Como si lo ya dado, el a priori, lo que ha estado ahí desde siempre para ojos y oídos, fuera negro y no blanco. Cinco cineastas negros: el exotismo brilla por su ausencia, el negocio de excluir a las personas negras de ese club tan cerrado, de alejarlas de lo humano brilla por su ausencia. La fórmula retórica del «brilla por su ausencia» hay que tomarla en sentido literal. De verdad que brilla. No son negros haciendo de negros, son negros haciendo de personas, como cualquiera al levantarse de la cama, es decir siendo perfectamente imprevisibles y reconocibles (porque los miramos, porque nos miran) a un tiempo.

Solo no puedes hacer cine fuera de la industria, el exploitation o el panfleto, con amigos sí. A Charles Burnett, Zeinabu irene Davis y Shirikiana Aina los juntan en un ¡movimiento! llamado L.A. Rebellion, que abarca una masa crítica de cineastas afroamericanos y dos décadas de alianzas y colaboraciones emocionantes de rastrear. Safi Faye y Djibril Diop Mambéty nacieron y se criaron en Senegal, como Mame Mbaye (en Dakar, Colobane y Pire Goureye respectivamente).
De la ficción osada a la ficción tímida, de los humanos-paisaje al paisaje humano, de los niños en la calle a los niños de la calle, del matarife al griot, del baile en pareja al cuerpo de baile, de Dinah Washington al Seaton Street Project de Washington, si «afroamericanos y negros de África sólo se parecen al definirse en relación a los blancos», las personas y personajes de estas películas no, no se parecen entre sí. Por momentos se parecen sus circunstancias. Y, de nuevo, el escamoteo de las vidas de las muertes políticas: ¿A quién dispara la policía (argh) en Estados Unidos? ¿Quién se ahoga en el Mediterráneo? A quienes disparan y quienes se ahogan existen existen existen, lo hemos visto yendo a las películas y, todavía mejor, volviendo de las películas.


Audácia de imaginar a beleza. Chama-se esperança a isso.

23 de junio · 21h
Killer of Sheep (Charles Burnett, 1978)
Blanco y negro, inglés con subtítulos en castellano, 83′
En el gueto de Watts, mucho después de la rebelión (o de los disturbios, según quién hable), se cruzan el jugar a hacer un mundo de los niños con el jugar a soportar el mundo de los adultos y la historia de un pueblo propagada a través de sus músicas. El cabello alisado de las mujeres, el cabello aún por alisar de las niñas. Una máscara de perro. Gente que no se considera pobre. Pero el letargo de los días de verano y de la pobreza. No pasa casi nada pues ya todo venía pasando: eterno cansancio, eterna melancolía de la clase obrera y sí, los descendientes de esclavos valoran lo mismo que la mayoría: el tiempo y el espacio. Polvo gris. Insomnio. Sacrificio asalariado de animales. Joya de esta corona.

30 de junio · 21h
Cycles (Zeinabu irene Davis, 1989)
Blanco y negro, inglés con subtítulos en castellano, 17′
Fantasía doméstica: ¿se puede hacer una película con las ganas de quedarse en casa cuando te va a venir la regla? Sí, se puede, casi cine experimental y del todo chispeante. Quedarse en casa, cuidar una casa, soñar dentro de casa con fuera de casa, tener una casa. Lo mínimo.
Brick by Brick (Shirikiana Aina, 1982)
Color, inglés con subtítulos en castellano, 37′
Gente que dice muy bien lo que (le) pasa: «Tú eres el motivo por el que no hay césped, tú eres el motivo por el que el casero dejó de venir a arreglar la propiedad, tú eres el motivo por el que no tienes atención sanitaria y por el que tus hijos pelean en la escuela y vuelven a casa con puntos en la cabeza. […] El mundo te fastidia, el gobierno te fastidia porque tú fastidias al gobierno. El sistema te fastidia porque no quieres ser parte de él. Tus hijos te fastidian porque tratas de vivir una vida mejor para ellos y no les das, sencillamente, todo lo que quieren». Gente que se considera pobre. Gente que se organiza para que no la echen de su casa. Niños que se arremolinan alrededor de un viejo.

7 de julio · 21h
Fad’jal (Safi Faye, 1979)
Color, wólof con subtítulos en castellano, 108′
Luis XIV nunca reinó en Fad’jal, aldea fundada-nombrada por una mujer. Nos vamos a perder en sus tiempos y en sus espacios, con la alegría con la que se descubre una calle en la que no nos habíamos fijado antes, por ejemplo. Espejos de sol y sal, deslumbramientos constantes en general, todo es de color. Fantasía campesina: gestos, usos, tareas que no acabamos de entender. Matriarcado. Polvo rojo. Sacrificio no asalariado de animales. Gente que se organiza para que no la echen de su casa. Elogio de la tradición oral. Niños que se arremolinan alrededor de un viejo que «cuando se muere, es como si se quemara una biblioteca».

14 de julio · 21h
La Petite Vendeuse de Soleil (Djibril Diop Mambéty, 1999)
Color, wólof con subtítulos en castellano, 45′
Qué linda costumbre sería tener un ángel de la guarda y, de seguido, hacerte el ángel de la guarda de alguien. Ángel de la guarda: esa persona que, azarosa o circunstancialmente, está en mejores condiciones que tú para enfrentar un problema que es de todos, aunque parezca sólo tuyo. Esa persona que se toma muy en serio lo universal. Así nacerían extrañas criaturas de cuatro brazos cuatro piernas como ocho rayos de sol y el mundo dejaría, mientras durase el cuento, de estar maldito. Tendríamos paz y poder, Mame Mbaye.